Ambar Sahil Chatterjee es un agente literario de A Suitable Agency, con sede en Delhi, India, que ha trabajado en el mundo editorial durante más de una década. Anteriormente se desempeñó como editor senior de adquisiciones en una de las principales editoriales de la India, donde desarrolló un prestigioso catálogo de clásicos así como una selección ecléctica de ficción contemporánea. A lo largo de los años, ha trabajado estrechamente con una amplia variedad de escritores y traductores.
Durante su visita a la Feria del Libro en Londres (LBF), Sangita Swechcha, se reunió con Chatterjee en el recinto ferial y conversó con él sobre el papel de los agentes literarios y cómo eventos como la feria ayudan a los escritores del sur de Asia a acceder a la representación literaria.
Sangita Swechcha (SS): Desde tu perspectiva como agente literario del sur de Asia, ¿qué hace que la London Book Fair sea particularmente importante y en qué se diferencia, por ejemplo, de Frankfurt u otras ferias más cercanas a casa?
Ambar Sahil Chatterjee (ASC): La London Book Fair es importante porque Londres es un gran centro de actividad literaria y editorial. La feria ofrece una excelente oportunidad para reunirse con editores, y como agentes literarios presentamos el trabajo de nuestros autores a la comunidad editorial internacional.
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Me interesa →En comparación, la Feria del Libro de Frankfurt es mucho más grande y tiene su propia relevancia dentro del calendario editorial global. Sin embargo, las ferias del libro en general —ya sea Londres, Frankfurt o las más cercanas— crean valiosas oportunidades de conexión. Por ejemplo, hoy tengo varias reuniones programadas con editores, y los manuscritos que representamos podrían encontrar pronto un hogar con el editor adecuado.
SS: ¿Has notado un cambio real en la forma en que los agentes y editores internacionales se relacionan con los escritores del sur de Asia en los últimos años, o el interés sigue llegando por oleadas?
ASC: Desde mi punto de vista, definitivamente hay interés en las voces del sur de Asia porque los editores quieren que sus catálogos sean más diversos. Sin embargo, también existen desafíos. Cuando los editores hablan del sur de Asia, a menudo lo tratan como una sola entidad, cuando en realidad la región tiene muchas facetas: Nepal, Sri Lanka, Pakistán y, dentro de la propia India, una enorme diversidad regional.
Además, no me refiero solo a la literatura del sur de Asia escrita en inglés, sino también a la literatura en lenguas regionales que podría traducirse al inglés. Para los editores internacionales, sin embargo, hay espacios limitados, y el sur de Asia suele verse como una sola categoría amplia.
Los editores individuales pueden reconocer estas diferencias, pero las decisiones rara vez dependen solo de ellos. También intervienen los equipos de ventas y adquisiciones, y surgen preguntas sobre la viabilidad comercial o la logística. Así que, aunque hay un interés genuino, también existen limitaciones estructurales.
SS: Cuando asistes a la London Book Fair, ¿tus prioridades están más enfocadas en cerrar acuerdos de derechos, descubrir oportunidades de coedición o simplemente fortalecer relaciones con editores y agentes en los mercados occidentales?
ASC: No creo que estas prioridades puedan separarse realmente, porque tienden a funcionar juntas. Cada aspecto apoya a los demás. Siempre se busca discutir derechos, explorar colaboraciones y fortalecer relaciones profesionales.
SS: ¿Qué deberían entender los escritores emergentes del sur de Asia sobre cómo surgen realmente las oportunidades en una feria como la LBF? ¿Es realmente el lugar donde se construyen carreras o la mayor parte del trabajo se hace mucho antes de viajar a Londres?
ASC: La London Book Fair ofrece una oportunidad para que agentes o editores del sur de Asia muestren la escritura y el talento literario de sus catálogos a editores y editoriales internacionales. Estas oportunidades siguen siendo importantes y continúan creciendo a medida que aumenta la participación.
SS: ¿Qué suele hacerte decidir aceptar un manuscrito y cuánto trabajo editorial realizas antes de presentarlo a editores o agentes internacionales?
ASC: Antes de convertirme en agente fui editor, por lo que mi instinto editorial se activa cuando considero representar a un autor. Es importante que el trabajo me diga algo o genere un impacto.
Debido a mi formación, evalúo si un manuscrito necesita edición o pulido antes de enviarlo a una editorial, ya sea en India o internacionalmente. En última instancia, el texto debe hablarme, porque todos respondemos a las historias primero como lectores. Si algo tiene un impacto fuerte, es algo que quiero explorar más.
No busco necesariamente géneros específicos. Personalmente me enfoco más en la ficción que en la no ficción, aunque tenemos otro editor que trabaja con no ficción. Como agencia literaria, sin embargo, no nos limitamos por géneros. Los escritores pueden enviarnos lo que tengan, y si la escritura o la idea nos interesa, estamos dispuestos a desarrollarla.
Generalmente aceptamos libros en los que vemos un potencial claro y en los que sentimos que podemos hacer justicia al trabajo. Sería injusto aceptar algo si no creemos que somos la opción adecuada para ese libro.
SS: ¿Cómo trabajas con traductores literarios y crees que la traducción sigue estando infravalorada en el camino entre la literatura del sur de Asia y los lectores globales?
ASC: No creo que la traducción esté infravalorada. Cada vez más, editores y lectores reconocen su importancia para llevar historias a una audiencia más amplia. Premios como el International Booker Prize han ayudado a destacar obras traducidas, y dos libros indios ya han ganado este galardón.
El panorama en torno a la traducción es optimista. El principal desafío es encontrar al traductor adecuado para el proyecto adecuado. Si no hay una buena correspondencia, todas las demás limitaciones y dificultades —que son muchas— se agravan.
SS: ¿Cuáles son los mayores desafíos estructurales que enfrentan los escritores del sur de Asia al intentar llegar a los mercados editoriales internacionales? ¿Se trata de presupuestos de marketing, acceso a redes o algo más profundo relacionado con cómo los editores occidentales perciben estas historias?
ASC: Estos desafíos existen en la industria editorial en muchas partes del mundo. Como agentes, tratamos de ser fieles a los libros que representamos y presentarlos de la forma más auténtica posible. Al mismo tiempo, intentamos entender qué buscan los editores mediante conversaciones constantes. Si hay coincidencia, funciona; si no, no.
En muchos sentidos, es un proceso de prueba y error. Pero hay que mantener el esfuerzo, porque la edición puede parecer una prueba de resistencia a largo plazo, y la determinación es clave.
SS: ¿Existen géneros o narrativas del sur de Asia que estén ganando más atención a nivel global? ¿Qué consejo le darías a un escritor que quiera construir una audiencia internacional?
ASC: La ficción traducida ha recibido más atención que la no ficción, y dentro de ella, la ficción literaria suele viajar mejor que la comercial.
La publicación es una carrera de fondo, y los escritores necesitan paciencia. Las conversaciones con editores suelen tomar mucho tiempo antes de concretarse. A veces, después de meses de diálogo, una editorial decide no aceptar el proyecto, y entonces el proceso comienza de nuevo en otro lugar.
En ocasiones, las cosas se concretan más rápido, pero eso no es lo habitual. Escribir un libro ya requiere mucho tiempo, esfuerzo y energía, y el camino editorial puede tomar igual o más. La paciencia y la perseverancia son esenciales.
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