Preguntas de un obrero que lee, es un poema de Bertolt Brecht, escrito en 1935 durante su exilio en Dinamarca. Se publicó por primera vez en 1936 en la revista literaria Das Wort, editada en Moscú, y posteriormente fue incorporado a Poemas de Svendborg, colección publicada en 1939 por la editorial Malik. El libro pertenece a una etapa de su trayectoria marcada por el destierro, la resistencia antifascista y la amenaza de una nueva guerra en Europa.
Bertolt Brecht (1898–1956) fue un poeta, dramaturgo y director teatral alemán, cuya ideología comunista nutrió su compromiso con la emancipación de los trabajadores y la construcción de una sociedad más justa. Su adhesión al pensamiento marxista fue una fuerza creadora que lo impulsó a examinar las relaciones de poder y a reivindicar la dignidad de los sectores explotados. En su trayectoria, la convicción política y la experimentación artística confluyeron en una obra que hizo de la solidaridad y la conciencia crítica virtudes fundamentales.
En 1933, tras la llegada de Hitler al poder, Brecht abandonó Alemania y comenzó un prolongado exilio. Entre 1933 y 1939 vivió cerca de Svendborg, en Dinamarca, donde continuó escribiendo y participando en la cultura antifascista europea. Frente a la persecución y el desarraigo, sostuvo sus convicciones comunistas y su confianza en la capacidad transformadora del arte, convirtiendo la creación literaria en una expresión de resistencia y responsabilidad ante su tiempo.
¿Quién construyó Tebas,
la de las Siete Puertas?
En los libros figuran
sólo los nombres de reyes.
¿Acaso arrastraron ellos
bloques de piedra?
Y Babilonia, mil veces destruida,
¿quién la volvió a levantar otras tantas?
Quienes edificaron la dorada Lima,
¿en qué casas vivían?
¿Adónde fueron la noche
en que se terminó La Gran Muralla, sus albañiles?
Llena está de arcos triunfales
Roma la grande. Sus césares
¿sobre quienes triunfaron?
Bizancio tantas veces cantada,
para sus habitantes
¿sólo tenía palacios?
Hasta la legendaria
Atlantida, la noche en que el mar se la tragó,
los que se ahogaban
pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿El sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba siquiera a un cocinero?
Felipe II lloró al saber su flota hundida.
¿No lloró más que él?
Federico de Prusia
ganó la guerra de los Treinta Años.
¿Quién ganó también?
Un triunfo en cada página.
¿Quién preparaba los festines?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias,
tantas preguntas.
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