Cinco plantas de arte moderno en el MoMA. Más de dos millones de piezas en el Met. Un edificio que parece una nave espacial diseñada por Frank Lloyd Wright en el Guggenheim. Nueva York no es solo rascacielos y pizza por dólar. La ciudad tiene una densidad de museos que compite con Londres y París sin despeinarse. Y lo mejor es que muchos ofrecen días de entrada gratuita o tarifas sugeridas que permiten entrar sin pagar un centavo. Para el viajero que llega por primera vez la oferta puede abrumar. Hay que elegir bien porque los pies no dan para todo.
Recorrer esos museos con el celular en la mano se volvió parte del ritual. Sacás una foto frente a Las señoritas de Avignon y a los dos segundos ya está en Instagram. Pero para eso necesitás conexión estable desde que pisás el aeropuerto JFK, pero un viaje a Estados Unidos no es completo si no tienes un plan de datos, es por eso que un eSIM USA se hace más que necesario para estos casos. Con internet activo podés buscar horarios en tiempo real, consultar mapas de salas y compartir cada rincón que te vuele la cabeza sin depender del wifi del museo que siempre anda lento.
El Met es un mundo entero metido en un solo edificio
El Museo Metropolitano de Arte ocupa cuatro cuadras sobre la Quinta Avenida. Tiene arte egipcio con templos reconstruidos piedra por piedra. Tiene armaduras medievales que parecen salidas de una película. Y tiene una terraza en el último piso con vista a Central Park que justifica la visita aunque no te importe el arte. La entrada funciona con precio sugerido para residentes de Nueva York. Los turistas pagan 30 dólares. Duele pero vale cada centavo.
El MoMA cambió varias veces y sigue siendo el templo del arte moderno
Después de su última renovación el MoMA ganó espacio y perdió algo de intimidad. Las salas son más amplias. Las colas también. Van Gogh, Warhol, Pollock y Frida Kahlo conviven en un recorrido que lleva mínimo tres horas si querés hacerlo bien. Los viernes después de las cuatro la entrada es gratis gracias a un sponsor. Dato que pocos turistas manejan y que conviene aprovechar.
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Me interesa →El Guggenheim se visita tanto por fuera como por dentro
La rampa en espiral que diseñó Frank Lloyd Wright es la obra maestra del edificio. Subís caminando mientras las piezas aparecen a los costados. La colección permanente tiene Kandinsky y Chagall entre otros nombres pesados. Pero muchos van solo por la arquitectura. Y está bien. El edificio merece la visita por sí solo.
El Museo de Historia Natural no es solo para chicos aunque lo parezca
Dinosaurios y ballenas azules colgando del techo. El Museo Americano de Historia Natural es ese lugar que viste en una película con Ben Stiller y que en persona impresiona más. Tiene un planetario que vale la entrada aparte y exhibiciones temporales que suelen ser de primer nivel. Familias con chicos van a pasarla bien. Adultos sin chicos también.
Hay museos de nicho que muchos turistas ignoran y no deberían
El Whitney se especializa en arte estadounidense contemporáneo y tiene una terraza con vista al Meatpacking District. El Museo de la Ciudad de Nueva York cuenta la historia del lugar con fotos y objetos que van desde los holandeses hasta el hip hop. Y el Intrepid es un portaaviones convertido en museo flotante sobre el río Hudson. Nueva York tiene museos para cada tipo de curiosidad. Solo hace falta tiempo y un buen par de zapatillas.
Como podemos ver, un buen plan de datos resulta clave para poder disfrutar al máximo cada uno de estas joyas de la historia y el arte en Estados Unidos.
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