La Biblioteca del Congreso en Washington ha compartido una noticia histórica para el mundo del cine. Se trata del redescubrimiento y restauración de una obra perdida del gran cineasta Georges Méliès.
La película se titula “Gugusse y el autómata”, una pieza rodada originalmente en el año 1897. El hallazgo ocurrió en Michigan gracias a un material que perteneció a un antiguo proyeccionista ambulante.
Laurent Mannoni, director científico de la Cinémathèque française, explicó que esta obra es la número 111 de su filmografía. No obstante, más de la mitad de las cintas de Méliès siguen desaparecidas.
De hecho, la película dura apenas 45 segundos, aunque en su origen alcanzaba el minuto de metraje. En ella se observa una divertida escena de comedia física donde un payaso interactúa con un muñeco.
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Me interesa →La trama muestra a Gugusse frente a un autómata de Pierrot que termina rebelándose contra su propio creador. Finalmente, el protagonista decide destruir a la criatura mecánica utilizando un pesado mazo de madera.
Este relato destaca por el uso temprano de efectos especiales, una técnica en la que Méliès fue pionero absoluto. Por lo tanto, el director utilizó el truco de la cámara de parada para cambiar tamaños.
Méliès era un mago profesional y coleccionista de aparatos mágicos antes de dedicarse por completo al séptimo arte. Por esta razón, el autómata de la película era en realidad un artefacto real de su teatro.
La pieza llegó a Estados Unidos debido al enorme éxito comercial que el director francés disfrutaba en aquella época. Sin embargo, muchas de sus cintas fueron pirateadas sistemáticamente por empresas estadounidenses sin su permiso.
Para protegerse, el cineasta incluyó una marca de agua con una estrella y sus iniciales en el celuloide. Así que esta señal distintiva ha permitido a los investigadores confirmar la autenticidad del material encontrado.
Además, el rodaje coincidió con la inauguración de su famoso estudio acristalado en Montreuil durante el mismo 1897. Esto permitió que la iluminación de la película fuera muy superior a sus trabajos rodados al exterior.
El hallazgo es un milagro arqueológico, ya que el propio Méliès destruyó o vendió gran parte de sus negativos originales. De hecho, antes de morir, el autor apenas pudo volver a ver quince de sus obras.
Actualmente, los entusiastas del cine pueden disfrutar de esta joya de forma gratuita a través de internet. Es una oportunidad única para observar los primeros pasos de la magia narrativa en la gran pantalla.
Pueden verla a continuación:
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