El MIEDO es una emoción política que paraliza, que te hace acurrucarte, que te obliga a imaginar un mundo peor para que no te imagines un mundo mejor.
El MIEDO es la emoción política principal que utiliza la extrema derecha junto con el ODIO. Miedo a que las personas migrantes te roben tu nación, miedo a que tu hijo tenga ideas contrarias a las tuyas, miedo a que se ‘rompa España’.
El MIEDO es también la estrategia elegida por el PSOE desde hace aproximadamente siete años para hacer campaña: el miedo a la extrema derecha. La elige porque entiende que eso genera una dinámica de voto útil hacia el partido más grande del bloque progresista, pero también porque, ante el MIEDO, la reacción natural es conservadora; es ‘virgencita, virgencita, que me quede como estoy’. El proyecto del PSOE es que todo se quede como está y, por eso, esta estrategia le viene como anillo al dedo.
(Inciso: si ya hay un proyecto político que defiende eso, no hace falta que haya otro defendiendo lo mismo. Para eso ya tenemos al PSOE.)
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Me interesa →El MIEDO es la emoción política que moviliza a la (autopercibida) clase media. Porque todavía estás bien y tienes cosas que proteger, pero no estás lejos de estar mal. Si consigues que la clase media tenga miedo a estar peor, a perder lo poco que tiene, entonces va a votar al que le ofrezca que todo se quede igual.
Pero ya sabemos adónde lleva eso. Si todo sigue igual, seguirán subiendo los precios de la comida, seguirán subiendo los alquileres, se seguirá deteriorando la sanidad pública, seguiremos gastando el dinero del Estado del bienestar en armas, seguirá habiendo racismo, seguirá habiendo violencia machista. Si todo sigue igual, los de abajo del todo estarán cada vez peor y la clase media también, aunque su deterioro sea más lento.
Como dice Claudia Sheinbaum y la cuarta transformación en México, “para que todos estemos mejor, los pobres primero”.
No puedes decir a la vez que tu proyecto político aspira a ganar, que es de izquierdas y que está basado en el MIEDO. Las tres cosas no pueden ser verdad a la vez.
La apuesta por el mal menor por MIEDO es precisamente lo que nos ha traído hasta aquí; es precisamente lo que ha hecho crecer a la extrema derecha. Esta batalla no se gana con MIEDO. Se gana levantando la cabeza, con valentía, con esperanza, y con un proyecto radical que sea lo contrario de la ola reaccionaria pero también lo contrario del mal menor.
Donde encuentres eso, es ahí. Para lo otro, ya tenemos a los del puño y la rosa.
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