Otra grieta
No hay un camino compartido entre el gobierno y la gente, el pueblo, la sociedad, los nosotros. Esa grieta se va agrandando y es algo peligroso.
El gobierno no acaba de entender que es una falacia tamaño cañón eso que se dice: “Si la realidad no coincide con mi pensamiento, es sencillamente un problema de la realidad que no se acomoda, pero ya lo va a hacer”.
El suponer que existe una correlación entre lo que se piensa y lo que debe suceder es partir de una base equivocada.
Como estamos en una sociedad escasamente memoriosa, exitista, acomodaticia, vulnerable, inocente, ávida de ser engañada y autoengañarse, te propongo que busques una palangana, le tires agua tibia, pongas los pies en remojo y hagamos un poco de memoria.
Buscamos escritores
¿Tienes un manuscrito? En Editorial Bloghemia te acompañamos desde la edición hasta la distribución.
Me interesa →Pensemos juntos
En las elecciones del 7/9/25 en la Provincia de Buenos Aires, el peronismo ganó al galope sacándole casi 14 puntos a LLA. En octubre se volvió a votar y LLA ganó por medio punto.
En el medio, la renuncia del candidato a primer diputado (Espert) siendo reemplazado por Diego Santilli (PRO, al menos en los papeles) en medio de un aumento del dólar, aparentemente por el miedo a que el kirchnerismo resultara vencedor y se complicara el futuro del plan económico del presidente Milei.
Dos situaciones provocaron que eso no sucediera: el apoyo súper explícito de EE.UU., la promesa de un préstamo de 20.000 millones de dólares y otro tanto de bancos privados; todo eso ad referéndum de que LLA ganara —y si no, a llorar a la Iglesia—. Y el otro factor determinante fue que el peronismo fue dividido; solo con una de las divisiones adentro, el resultado hubiera cambiado.
En el resto del país, seguro hay una correlación entre los votos y el apoyo prometido por diferentes canales desde EE.UU.
Hasta acá espero que hayas recordado.
La fase dos fue la gestión de Santilli y Caputo, que, billetera en mano, convencieron a gobernadores para que les pegaran un llamadito a sus diputados y senadores, y con eso se logró la mayoría circunstancial que permitió poder sacar dos leyes muy importantes en las sesiones extraordinarias.
Entre el apoyo súper explícito del gobierno de EE.UU., la promesa (incumplida) de los bancos, la división del peronismo y el miedo a que se pudiera regresar a un planteo populista y se tirara a la basura todo el esfuerzo realizado, con todo ese combo se votó en todo el país. Por el reconocimiento a la baja de la inflación, también.
A partir de ese momento empezó otra historia. Se aprobaron las leyes que mandó el Ejecutivo a las extraordinarias y quedó todo listo para el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.
La oposición, aparentemente (porque no se vio por la transmisión), chicaneó sin límites al presidente, ante el silencio absoluto de los presidentes de ambas cámaras, con lo que consiguieron sacarlo de sus casillas, perder la compostura, y un acto tan importante que se transmitía por cadena nacional se convirtió en un triste conventillo: agravios, insultos, insolencias, una falta de respeto para todo un país.
Entre una oposición sacada y un oficialismo que se la creyó, el espectáculo fue bochornoso. Aunque siempre quedará la duda, entre cierto sector de la gilada, de si hubo una relación entre las molestias y las reacciones, o si por el contrario fue todo un acting, algo esperado y programado para que el presidente se despachara a gusto.
Autolesión compulsiva
Hasta ese momento, el apellido del presidente era sinónimo de reelección, pero como nunca faltan encontrones cuando un pobre se divierte, tanto subirse al caballo y mirar por sobre el hombro no hizo falta que nadie tirara 14 toneladas de piedras. Alcanzó con que el jefe de gabinete subiera a su esposa al avión presidencial rumbo a EE.UU., lo más parecido a la copa que dieron a Rosario Central y lo declaran campeón de una competencia que nadie sabía que existía.
Las explicaciones, lamentables por cierto, que se dieron no hicieron más que agrandar el conflicto; las justificaciones con sabor a excusas de niño de quinto grado. En una jugada “espontánea”, todo el gabinete respaldó a Manuel Adorni, con lo cual le tiraron una palada de tierra cada uno, y el tema que no se había aclarado —antes de que apareciera alguien que se hiciera cargo “realmente” del problema— saltó con el otro viaje.
Esta vez, el mismo Adorni en un vuelo privado a Punta del Este, sin poder aclarar del todo quién pagó los viajes, y el gobierno más preocupado por averiguar quién fue el camarógrafo que por las explicaciones del funcionario. Otra vez el carro adelante del caballo.
Levantado a la cuenta de 7, justo antes del knock out, salta la vivienda en el Indio Cua, cuyo costo sería de u$s 250.000 (¿?) y $700.000 mensuales de expensas, que figuran a nombre de su esposa. Como un cross de derecha a la mandíbula. Y para completarlo, alguna cosita más: otra propiedad en Caballito, CABA, todo olvidado de incluir en la declaración jurada. Hay que echar al contador.
Otro refrán muy nuestro nos avisa: “cuando uno anda en la mala, hasta en lo seco resbala”. Y apareció el celular de Novelli, de donde se han sacado conversaciones muy jugosas que involucran a la cúspide del poder, y parece que el juez de la causa, según una periodista, se había olvidado de procesar, y la comisión de diputados para este tema pidió el apartamiento de la causa por “entorpecer” la investigación y proteger al gobierno. ¿Alguien tiene un blíster de memorex?
El presidente Javier Milei viajó a España para reunirse con la dirigencia de VOX y a Budapest, Hungría, donde participó en la conferencia CPAC y se reunió con líderes locales. Todo está tan susceptible que no faltará alguien que pregunte si estos fueron viajes con misiones oficiales o simplemente partidarios, y en cuyo caso quién se hizo cargo de los gastos.
Más allá de estas pequeñeces, parece que no hay demasiada preocupación en promover alguna medida que permita no solo incidir en el humor social, sino en hacer algo para que determinados sectores puedan sacar la cabeza del agua.
Modulando en otra frecuencia
La preocupación por la pérdida del trabajo no es un dato menor; los sueldos que no alcanzan; la tendencia a la baja en la consideración y confianza hacia el gobierno; la canasta básica de un jubilado es 4 veces mayor que la percepción y ya sabemos cómo se sacan los índices en general; empresas de primera línea que bajan las cortinas; docentes de la UBA inician un paro por tiempo indeterminado; la atención de niños hemofílicos en el Garrahan; la problemática de los discapacitados; científicos desfinanciados, etc. Son temas acuciantes que van diezmando la relación con el Ejecutivo y que de algún modo hay que atender.
Independientemente de los efectos de la guerra de Medio Oriente, las subas permanentes de combustibles, transporte y servicios marcan un deterioro sin solución de continuidad de la calidad de vida, sin tener a la vista un punto de finalización ni un recuerdo penetrante de las razones del atraso, no pudiéndose soslayar que los ingresos también tienen un atraso sensacional.
Si no se les encuentra alguna alternativa a estas situaciones, el malestar general se generalizará. Eso es un excelente caldo de cultivo para quienes se han especializado en la capitalización del descontento, y ya empiezan a percibirse, cada día con mayor nitidez, la disminución de la paciencia de la sociedad.
Hay cierto avestrucismo oficial: hacer como que aquí no pasa nada. Se dice que es toda una campaña de la oposición para reposicionarse a falta de candidatos competitivos y mensajes que calen en la sociedad. Quizás por eso es que no se percibe una mayor preocupación con algunos casos de corrupción que van apareciendo, pero que sin dudas van esmerilando el vínculo pueblo-gobierno.
Demás está decir que la opinión de los nosotros es absolutamente diferente.
Conclusión final
El actual gobierno tiene la bala de plata y es saber que hasta hoy no hay candidatos en condiciones de discutir su liderazgo; que el recuerdo del populismo genera rechazo con solo pensarlo; que el gobierno anterior dejó una marca indeleble de todo lo malo e inoperante que se puede hacer desde la gestión; que la división interna de la oposición y la figura hiperpresente de CFK auguran un rechazo generalizado; que todo esto posiciona a un sector importante de la sociedad a convertir “el miedo kuka” en un presidente alto, rubio y moderado.
Pero a no creérsela tanto: nada es eterno en esta vida, y la paciencia de los seres humanos —y hasta de muchos gorilas— tiene un límite. Un baño de empatía y de respeto no le hace mal a nadie.
COMPARTIR ARTÍCULO:

