Una investigación liderada por la Lancaster University ha revelado que los productos químicos introducidos para proteger la capa de ozono están provocando una consecuencia ambiental inesperada: una “lluvia química invisible” de contaminantes persistentes. El estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, detalla cómo los sustitutos de los CFC y ciertos gases anestésicos se descomponen en la atmósfera para formar ácido trifluoroacético (TFA). Este contaminante, perteneciente a la familia de las “sustancias químicas permanentes” (PFAS), se está acumulando en el agua, la tierra y el hielo de todo el planeta.
El equipo de científicos, encabezados por la investigadora Lucy Hart, calculó que entre los años 2000 y 2022 se depositaron aproximadamente 335,500 toneladas de TFA en la superficie terrestre. A pesar de que muchas de estas sustancias están siendo eliminadas gradualmente bajo el Protocolo de Montreal y la Enmienda de Kigali, su larga vida útil permite que sigan ingresando al medio ambiente décadas después de su emisión original. Los expertos advierten que la producción anual de este contaminante podría alcanzar su punto máximo en cualquier momento entre los años 2025 y 2100.
Para validar estos hallazgos, los investigadores emplearon modelos de transporte químico y compararon los resultados con mediciones del mundo real, incluyendo muestras de agua de lluvia y núcleos de hielo del Ártico. Lucy Hart señaló que casi todo el TFA detectado en el Ártico proviene de estos sustitutos de los CFC, lo que demuestra la capacidad de estos químicos para viajar desde sus puntos de emisión hasta las regiones más remotas del globo. Este descubrimiento subraya la necesidad de considerar riesgos más amplios al sustituir sustancias dañinas para la capa de ozono.
El impacto potencial del TFA en la salud y el medio ambiente sigue siendo objeto de estudio y preocupación internacional. La European Chemicals Agency considera que esta sustancia es perjudicial para la vida acuática, mientras que la German Federal Office for Chemicals ha propuesto clasificarla como potencialmente tóxica para la reproducción humana. Aunque algunos organismos reguladores sostienen que los niveles actuales están por debajo de los umbrales de daño inmediato, su acumulación constante e irreversible preocupa a la comunidad científica.
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Me interesa →Además de los refrigerantes antiguos, el estudio identifica nuevas fuentes de preocupación como el HFO-1234yf, utilizado frecuentemente en sistemas de aire acondicionado de automóviles. El profesor Ryan Hossaini, coautor del estudio, advierte que, aunque estos nuevos refrigerantes se comercializan como alternativas respetuosas con el clima, su uso creciente añade incertidumbre sobre los niveles futuros de TFA. La persistencia de estos químicos en el entorno exige un esfuerzo internacional concertado para su monitoreo y evaluación.
El profesor Cris Halsall, director del Lancaster Environment Centre, explicó que el origen del TFA es mucho más amplio de lo que se creía anteriormente, involucrando no solo pesticidas, sino también una vasta gama de productos organofluorados, solventes y fármacos. Por su parte, el Dr. Stefan Reimann, cuyo grupo en Suiza rastrea estos gases en la atmósfera, confirmó que el panorama de concentraciones crecientes es consistente en todas las regiones donde se han realizado mediciones, lo que hace del monitoreo a largo plazo una necesidad absoluta.
La investigación contó con la colaboración de múltiples instituciones globales, incluyendo la University of Leeds, la University of California San Diego y la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation de Australia, entre otras. Este esfuerzo conjunto enfatiza la urgencia de comprender los impactos ambientales de las alternativas químicas para evitar que la solución a un problema ambiental, como el agujero de la capa de ozono, se convierta en la fuente de una contaminación global permanente.
Fuente y enlace a la investigación:
Lucy Hart, Ryan Hossaini, Oliver Wild, Andrea Mazzeo, Crispin Halsall, Xuewei Hou, Zihao Wang, Martyn P. Chipperfield, Jgor Arduini, Paul B. Krummel, Chris R. Lunder, Jens Mühle, Simon O’Doherty, Sunyoung Park, Stefan Reimann, Kieran M. Stanley, Ray F. Weiss, Dickon Young. Crecimiento en la Producción y Deposición Ambiental de Ácido Trifluoroacético Debido a los Sustitutos de los CFC de Larga Vida y a los Anestésicos. Geophysical Research Letters, 2026; 53 (3) DOI: 10.1029/2025GL119216
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