Una perspectiva geopolítica en la mesa desde el Olimpo

La visita a China de los presidentes Donald Trump y Vladímir Putin, puede comprenderse  como la presentación de reconocimiento del nivel que el país asiático ocupa en la disputa por el  nuevo orden global. Ambos llegaron a Beijing movidos por la necesidad y dependencia de sus  países hacia China, mientras Trump y Putin se desplazaron de sus respectivos países hacia China,  el mandatario Xi Jinping aguardaba, como a manera simbólica de todo lo que se está moviendo y  poniendo en juego en el tablero geopolítico y en esta prolongada disputa por el nuevo orden global.  

Trump fue acompañado por una importante comitiva de magnates tecnológicos a fin de  encontrar en el país asiático ese amplio e importante nicho de mercado aún no conquistado por  los tecno-conquistadores. En la mesa Trump hablaba de respeto, amistad, pero así también de  negocios, el mandatario Xi Jinping se limitó a hablar o más bien a plantear preguntas, de cómo  poder enfrentar este momento histórico de la humanidad de manera conjunta entra las dos  potencias, sin que eso signifique el detrimento de la humanidad, de cómo no caer en la famosa  trampa de “Tucídides” y empantanarse en una guerra comercial o bélica que termine arrastrando al  resto de la humanidad.  

Desde Rusia el presidente Putin llegó deseando que el hasta ahora acuerdo alcanzado para  la construcción del mega gasoducto (Power of Siberia 2) entre los dos países (China-Rusia) diera el  salto de un acuerdo y pase a plasmarse por escrito e inicie su etapa constructiva, nuevamente al  parecer China decide esperar. Esto lo ubica a Putin en un escenario de mayor inquietud,  posiblemente es lo que busca Beijing, para abaratar algo fundamental “el precio”, ambos necesitan  de ese proyecto. China para no depender de la transportación de energía solo de forma marítima,  misma que la vuelve más vulnerable en un escenario de posible conflicto bélico, y Rusia, porque  por ahora y como resultado de las sanciones no puede vender petróleo y gas a occidente y frente a  la guerra prolongada en Ucrania, al parecer el tiempo se la acorta, en relación a recursos y la  sostenibilidad económica.  

En medio de este escenario, el Papa León XIV emitió su primera encíclica “Magnífica  Humanitas” la misma surge como una voz retumbante, pero a la vez como una voz que clama en el  desierto y señala lo grave y deshumanizante que puede ser el desarrollo tecnológico y con él la  Inteligencia Artificial, sin ese desarme que él plantea de la misma, pero también advierte a los  líderes globales, a los magnates tecnológicos, de no escoger el camino del ” síndrome Babel”, sino,  el de Nehemías, el camino de la reconstrucción y no el de la desolación y confusión. 

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Como se señaló en líneas anteriores, el mandatario Chino Xi Jinping ubicó en la mesa las preguntas claras y concretas, evidenciando así, dónde se encuentra centrada la preocupación y la  atención del país asiático. Invitando a Estados Unidos a hacer frente entre potencias a las crisis que  golpean el planeta, haciendo uso de los recursos y capacidades que ambas potencias poseen.  

Por otra parte, el mandatario estadounidense Donald Trump, llevó hasta la mesa, un  despliegue de magnates, CEO, financistas y dueños de las más importantes corporaciones del  mundo. Dejando por sentado, dónde está ubicado el interés estadounidense, en los negocios.  Definitivamente, Occidente, Africa y América Latina, deben seguir mirando más hacia China, al  parecer hacia allá es el norte. A mediados del siglo pasado el país asiático se encontraba sumergido  en la pobreza y totalmente fuera del radar geopolítico, hoy millones de sus ciudadanos han logrado  salir de la pobreza. De acuerdo con el informe de Australian Strategic Policy Institue (ASPI), de 76  rubros en avances tecnológicos, China domina 66. Sin mencionar todos los avances exponenciales  en Inteligencia Artificial y Robótica. Estados unidos de acuerdo con este mismo informe, apenas  domina 8 de los 76 rubros evaluados.  

El presidente Trump fue a hablar de negocios, el presidente Xi, hablaba de la importancia  de enfrentar las crisis global juntos. Las diferencias son amplias y asimétricas. China se convierte  en el termómetro, China se convierte en el equilibrio global, Estados Unidos ya sabe, que poco o  nada podrá hacerse sin pasar por el peaje del gigante asiático. No es posible seguir pensando en un  orden global unipolar, como lo fue después de la segunda guerra mundial.  

El desarrollo alcanzado por países como China y Rusia, trazan el camino a un nuevo orden  mundial tripolar. Trump a buscado torpedear esto, primero con la reunión sostenida entre él y el  presidente Putin en Alaska el año pasado, ahora buscaba hacerlo con China. Las sombras y  fantasmas de la hegemonía global abruman a los líderes estadounidenses.  

America Latina y el Caribe no se quedan fuera del radar geopolítico, y sobre todo de los  intereses muy marcados que China y Estados Unidos mantienen en la región. En enero del 2025  el secretario de Estado de EEUU visitó Panamá, el objetivo de dicha visita se enmarcó en el formato  de “Make América Great Again” (Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande). Bajo esa  premisa, el presidente Donald Trump y su gobierno, se han dado a la tarea de “recuperar” espacios  de los que habían sido desplazados o que habían descuidado, entre esos, el canal de Panamá, una  ruta marítima trascendental para el comercio que fluye desde el océano pacífico hacia el Atlántico,  por donde transita entre el 3% y el 6% del comercio mundial. De acuerdo con datos de Forbes, por el canal navegan diariamente entre 36 y 38 buques, anualmente esto representa alrededor de  13.000 mil buques, movilizando casi 490 millones de toneladas de carga. Los ingresos totales  representan $ 5.705 millones, contribuyendo al 3,4% del Producto Interno Bruto Panameño,  quedando para el Estado unos $ 2.965 millones. 

Es necesario señalar que existen cinco puertos importantes con cede en el canal de Panamá  y al menos dos de ellos están operados hace tres décadas por una subsidiaria asiática. Como se  señaló en líneas anteriores, bajo la premisa de MAGA, debe de ser desplazado de este corredor y  de cualquier otro, todo aquello que atente contra la hegemonía y control absoluto de Estados  Unidos y así también que impida dicho propósito. Y eso ubica en escenario de vulnerabilidad el  comercio que fluye por el canal, pero sobre todo las exportaciones e importaciones del gigante  asiático.  

Por tal razón y bajo la mirada milenaria de China, se dieron a la tarea de trazar una ruta  comercial ferroviaria que inició con la construcción del puerto de Chancay en el vecino país del sur  Perú. Puerto que en su primera etapa constructiva tubo como inversión $ 1.300 millones y se  contempló que toda la inversión del proyecto es de $ 4.000 mil millones.  

Por otra parte, para seguir dándole forma a este nuevo corredor comercial ferroviario.  China y Brasil el 7 de julio del 2025 firmaron un memorando de entendimiento para los estudios  conjuntos de viabilidad para el mega proyecto ferroviario que unirá el puerto de Ilhéus (Bahía)  Brasil, con el de Chancay en Perú. A este mega proyecto se le denomina ” EL TREN  BIOCEÁNICO”, cuya inversión se calcula en torno a los $ 3.500 a $ 18.500 millones de dólares.  

Dos potencias en disputa y una buena parte de esas disputas se gestan en la región  Latinoamericana, nuestros países en el centro de la disputa, procurando ser bastante hábiles, dado  que, con ambos países existen amplias relaciones comerciales. En geopolítica no solo es importante  lo que se decide o lo que los líderes salen a decir a los medios y lo que vierten en redes sociales,  también es fundamental la gestión y en otros momentos la guerra geo financiera que cada decisión  significa.  

Para China el proyecto del corredor ferroviario interoceánico, es asegurar la posibilidad  que sus exportaciones e importaciones desde y hacia la región, no se vean trastocadas por decisiones  estadounidenses que pongan al país asiático en desventaja frente a la otra potencia. Para una buena  parte de países de la región, sin duda significa desarrollo y crecimiento. Para Estados Unidos, tomar  el canal nuevamente, se traduce en recuperar el control absoluto del comercio que pasa por ahí,  pero también es volverse a ubicar en una zona militarmente geoestratégica. 

Pero, qué pasará en los próximos meses, qué fue lo que se dijeron los mandatarios en voz  baja, los magnates tecnológicos seguirán empujando el alumbramiento de su anhelado proyecto  civilizatorio, la humanidad despertará, qué opciones tenemos toda la especie viviente del planeta,  seguirán existiendo movimientos de placas tectónicas en la geopolítica.

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Xavier Eduardo Perlaza

Xavier Eduardo Perlaza

Xavier Eduardo Perlaza es sociólogo, ensayista y articulista. Actualmente cursa una maestría en Docencia Superior en la Universidad Latinoamericana de Panamá y cuenta con diplomados en Investigación Científica y Ciencias Políticas. Ha publicado artículos y ensayos en diarios y revistas de Ecuador, Panamá, México y Nicaragua. Sus líneas de análisis abordan la crítica social, el darwinismo social, la afrodescendencia, la democracia, la tecnología, el poder y la posverdad.