Uno de cada 170 niños a nivel global es autista, eso representa el 0,625% de la población mundial. Dentro de esta condición existen variantes: el 58,3% es grado 1, el 34,8% grado 2 y el 6% grado 3, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Entendiendo que el autismo no es una enfermedad, sino una condición, es necesario que las sociedades del mundo asuman la responsabilidad de calificar las cosas tal y como son, sin diagnósticos a priori. Esto lo manifiesto porque se da el caso que, en la antigua Grecia, de acuerdo con las palabras del padre de la medicina moderna, Hipócrates de Cos, dijo que la mayoría de las personas en el mundo, por desconocer ciertas condiciones especiales manifestadas en los humanos, apelan a diagnósticos errados que no tienen que ver con el cuadro biológico apreciado en el individuo. Los califican de manera irresponsable como enfermedad o maleficio, refiriéndose así a las personas con tales condiciones, que para ellos son ininteligibles, por ignorancia y de manera imprudente, ocasionando daños colectivos e incomodando a las familias que tienen algún miembro con una condición especial.
Esto es altamente preocupante, porque lo que se dijo en Grecia de manera negativa no ha cambiado hasta ahora, aun cuando se han dado muestras científicas en el pasado y en el presente del porqué de ciertas condiciones en miembros de la sociedad. Erróneamente, se les califica de enfermedad, lo que significa que, hasta los actuales momentos, pareciera que estamos involucrados en una tendencia irresponsable, obviando la información científica que, a través de investigaciones, ha comprobado que lo que se llama enfermedad no lo es, sino una condición. Esta calificación desacertada produce un resultado que contribuye a una valoración equivocada y una errónea clasificación de los fenómenos sociales. Estamos seguros de que, si predominara el respeto, la situación sería diferente.
En el mundo de hoy, en el 2025, la irresponsabilidad no tiene límites. Esto ocasiona que las familias con miembros autistas, por temor a críticas discriminatorias, los tengan privados de libertad, dejándolos siempre en casa para no pasar la vergüenza de ser rechazados o burlados. Esto significa que estamos en un mundo desprovisto de conocimientos, donde predomina la indolencia. Crear conciencia elevada se hace imprescindible para hacer un mundo más sensible y humano. Significa entonces que la ignorancia se inclina hacia el lado de la crueldad, ocasionando sufrimiento y pena que parecieran imparables. En lo particular, esta situación me preocupa y me motiva a escribir este artículo de carácter científico, con la finalidad de aportar alivio y contribuir a la sensibilización social, para que el mundo se haga más habitable de manera integral, desprovisto de complejos psíquicos basados en calificaciones crueles que no mejoran nuestras relaciones con el prójimo y se convierten en fenómenos de perturbación sin esperanza para aquellas personas que vemos diferentes.
Buscamos escritores
Convierte tu manuscrito en realidad. En Editorial Bloghemia te acompañamos en el proceso completo de publicación, desde la edición hasta la distribución.
QUIERO PUBLICARAl inicio de este artículo, manifiesto, a grosso modo, estadísticas mundiales de las personas con condiciones especiales. De acuerdo con la OMS, uno de cada 45 niños es autista en Venezuela, y retomando la situación global como un problema que hay que solucionar, erradicando los diagnósticos que deforman, descalifican, hacen daño y que, sin ser verdad, aún así son aceptados como tal.
El mundo contemporáneo tiene hoy la posibilidad de definir las condiciones congénitas gracias a la ciencia, que está presta a la investigación de todo lo que surge y de lo que ya está. Históricamente, cuando surgió este fenómeno, la ciencia estaba en un proceso de desarrollo que podríamos calificar como de ciencia temprana, así lo manifiesta la Dra. Pollazo, pediatra. Hoy está determinado científicamente que las personas con autismo pueden incorporarse al medio social, prestando una utilidad en la labor que pudieran realizar, lógicamente sujeto a la condición de cada persona, ya que estas condiciones son únicas.
Sobrentendido está que, para estas personas con condiciones especiales, la aplicación de una terapia temprana contribuirá a mejorar su nivel de desarrollo intelectual y su calidad de vida, para que así sean incorporados a diferentes labores como mano de obra calificada.
Considerando la necesidad de implementar una serie de actividades identificadas con las diferentes corrientes artísticas, esta visión fenomenológica nos permite visualizar la necesidad en las actividades que tienen que ver con la formación educativa para una formación de características integrales. Estos recursos, empleados en un lenguaje cualitativo, permitirán una edificación especial para esta población.
Es de suponer que el uso de las artes, tales como la pintura, la escultura, el teatro, la arquitectura, la música, la literatura y el cine, implementadas de manera constante, arrojará resultados sorprendentes en la formación pedagógica, saldando una deuda de siglos que aqueja a este conglomerado social especial, que merece una formación que conlleve a un desarrollo vinculado a un universo cuantitativo que, en síntesis, producirá resultados de gran connotación para mejorar y sensibilizar las sociedades del mundo. De esta manera, este conglomerado social se incorporará de manera definitiva a los diferentes campos de trabajo, aportando bienestar y beneficios para todos por igual.
Nuestro mundo, hoy, en muchos casos, carece de la sensibilidad necesaria que se requiere como armonización colectiva. Con algunas excepciones, visualizamos que ha habido en el mundo una desconsideración reflejada en discriminación racial, social, económica, cultural, xenofobia, discriminación educativa y hacia el fenotipo y genotipo. Todos estos segmentos han sido utilizados de manera irresponsable y desenfrenada, con una gran población que no ha escatimado esfuerzo en mostrarse insensible, solo porque, aún siendo delito, no hay autolimitación en la expresión. Las personas se expresan como quieran y donde quieran.
Se hace necesario, con carácter de obligatoriedad y de justicia social, establecer una norma de equilibrio donde el respeto prevalezca, y donde las diferencias biológicas no se tomen como signo de debilidad para rechazar y condenar a quien merece respeto y consideración.
Este contenido expresado no es solo un comentario, es la observación de un fenómeno que perjudica y entristece de manera permanente a una gran cantidad de familias, que merecen una consideración de respeto que fortalecerá a la sociedad. Enmarco este planteamiento en un paradigma crítico-reflexivo, donde la educación en todos sus niveles sea ordenada y revisada con elevada responsabilidad, contra la discriminación dolosa que tanto daño hace.
De llevarse a cabo un hacer social desprovisto de estos complejos discriminatorios, nuestro mundo cambiará, predominando la belleza. ¡Para eso tenemos infinitos recursos de apelación para un bienestar pleno!
Mi experiencia como artista plástico avala este pedimento. Las sociedades no pueden hablar de bienestar plasmando el mal. Hay un problema establecido, hay confusión que produce desesperación. Las palabras que se escuchan en todos los medios de comunicación, como la radio, la televisión y las redes sociales, son un tormento, y las personas las oyen y las aceptan porque imaginan que en la práctica se solventarán estas promesas. Pero he aquí la gran desilusión: siendo que la práctica y la teoría son lo mismo, exabruptamente son separadas, creando graves problemas sociales, permitiendo que surja la negación, haciéndose costumbre y logrando dominar a la población.
Lo que se promete, en parte, no se cumple (con algunas excepciones), y eso se ha hecho cotidiano, ocasionando desconfianza en la palabra. El filósofo Karl Marx manifestó:
“La palabra debe ser igual a la práctica.”
En otro orden de ideas, está comprobado que las artes, en su totalidad, son herramientas de carácter pedagógico. Cualquiera de las corrientes nos permite transformar para bien lo que consideramos irregular. Así como los medicamentos, aplicados de manera correcta (naturales o industrializados), tienen un efecto curativo que mejora la salud de los seres vivos, en el caso de las artes también hay un efecto saludable, incluyendo a las plantas y los árboles. Su aplicación produce efectos favorables a la salud.
Retomando la condición especial del autismo, los que pertenecen a este bando tienen el privilegio, como una gran oportunidad, de canalizar actividades a través de las artes para ser productivos de manera coherente, rompiendo con el esquema discriminatorio al cual son sometidos por la sociedad. Las prácticas artísticas transforman su imagen para bien de sí mismos, de su familia y de la sociedad en general.
Las artes, como un todo, transforman al mundo. Cito un ejemplo:
“Las vacas en Suiza salen de vacaciones en verano. Al disponer de su salida al disfrute de su tiempo de ocio, son condecoradas bajo lluvia de aplausos. Esto las transforma interiormente. De más está decir que, como vacas agradecidas, producen más leche, convirtiendo estas vacaciones en bienestar íntegro.”
Así también, estudios científicos demuestran que, en plantas y árboles, la música los hace reaccionar para su majestuosidad y producción.
Significa entonces que las artes se convierten en una herramienta de gran significación para producir bienestar y salud en los seres vivos. Por lo tanto, esta población especial de personas autistas dispone de una gran oportunidad para canalizar su vida. El apego artístico, por ser de alta significación en la transformación y producción de bienestar en el mundo biológico, no es en vano.
Está en juego mis sentimientos, cargados de buenas intenciones, augurando por una salud colectiva, derecho de todos:
“Si la maldad y la indolencia son propiedad y herramienta de uso colectivo de muchos, el bienestar nos pertenece a todos.”
Anhelamos un mundo más sensible, donde todos tengamos oportunidades de desarrollar nuestro intelecto de manera plena, donde la indolencia no interfiera y las leyes constitucionales se cumplan.
Para la realización de este trabajo, se han revisado experiencias de científicos, artistas y personas que han aportado al respecto.
Husserl y la ciencia de la conciencia fenomenológica
Husserl, fundador de la fenomenología, propone que, a través de la reflexión, se puede descubrir aquello invariable que está presente en las vivencias del ser humano.
“Las primeras descripciones, consolidadas como relevantes, sobre lo que actualmente denominamos Trastornos del Espectro Autista (TEA), corresponden a las publicaciones de Leo Kanner (1943) y Hans Asperger (1944). Quizás la primera referencia escrita conocida corresponde al siglo XVI. Johannes Mathesius (1504-1565), cronista del monje alemán Martín Lutero (1483-1546), relató la historia de un muchacho de 12 años severamente autista. De acuerdo con la descripción del cronista, Lutero pensaba que el muchacho no era más que una masa de carne implantada en un espíritu sin alma, poseído por el diablo, respecto al cual sugirió que debería morir asfixiado.”
Esta versión del prestigioso Martín Lutero da a entender que hay personas que se han hecho acreedoras de prestigio cometiendo, muchas veces, delitos (en muchos casos, delitos verbales que son llevados a la práctica sin razonamiento alguno). Es una muestra más del planteamiento de reconsiderar, en justicia social, los calificativos errados a personas en condiciones especiales, que lejos de liquidarlos (como lo planteó Lutero), se requiere deponer la indolencia y buscar soluciones que favorezcan su condición y vida.
Otro caso histórico es el del insólito Fray Junípero Serra, quien ejemplifica muchos de los síntomas que se pueden observar en personas con autismo. De acuerdo con los relatos recogidos en el libro anónimo “Las Florecillas de San Francisco”, escrito en el siglo XVII, donde se relatan pequeñas historias de este santo, Fray Junípero no comprendía las claves sociales o el lenguaje pragmático, no detectaba la intencionalidad del comportamiento de los demás, no se adaptaba a las convenciones sociales y mostraba dificultades para comprender la comunicación no verbal.
Una divertida anécdota referida en el libro ilustra la candidez y la tendencia a la interpretación literal implícita en el lenguaje del fraile:
“El hermano Junípero se brindó a un pobre enfermo para servirle en lo que pudiera ser útil. Ante tal solicitud, el enfermo pidió al buen fraile: ‘Sería un gran consuelo si me pudieras traer un trozo de jamón’. Sin pensárselo dos veces, el hermano Junípero tomó de la cocina un enorme cuchillo y se dirigió a un bosque donde iban los cerdos a comer. Atrapó uno de ellos y, sujetándolo con fuerza, consiguió cortarle una pata. Tras dejar al gorrino malherido, corrió al convento donde, con gran esmero, cocinó la pata, dando así satisfacción a los deseos del enfermo, quien la comió con gran voracidad.”
Este es otro caso digno de razonamiento. Que aún hay tiempo, y que las reconsideraciones del pasado sentaron las bases para que hoy naveguemos en la desconsideración y la injusticia. Tomemos lo ejemplar que siempre ha estado y razonablemente ubiquémonos en tiempo y espacio con un razonamiento pleno y una elevada conciencia, fusionada con una sensibilidad que navegue en la justicia social, y no dar pie a estos casos de insensibilidad solo porque lo digan personas acreditadas en la sociedad.
Para erradicar lo inaceptable, estableciendo un criterio crítico, incluso viniendo de quien se cree que su práctica y actuación en la vida es toda cierta.
*Ely Weky Marchan nació el 23 de enero de 1947 en Monagas, Venezuela. Hijo de Alfredo Weky Saffont y Matilde Marchán Palacios, es padre de cuatro hijos: Iveht Weky (Abogado) , Isis Weky (Músico), Venus Weky (Tecnico medio y estudiante de Medicina) y Wagner Weky (Pintor y Escultor). Actualmente, está casado con la Dra. Amirka Pinto de Weky, especialista en Medicina General Integral.
Con una trayectoria multidisciplinaria, el profesor Weky Marchan se desempeña como docente en la Universidad Bolivariana de Venezuela. Es licenciado en Educación con mención en Desarrollo Cultural, especialista en Docencia Universitaria y cursante del Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico, donde investiga el arte como lenguaje universal en su tesis: “El arte, lenguaje para la comprensión del universo en el conocer y el hacer del ser, en la educación global”.
Artista plástico, escultor y publicista, ha realizado exposiciones pictóricas en su estado natal y recibido numerosos reconocimientos por su obra. Su labor también abarca la preservación del patrimonio cultural, la diversidad biológica (con un diplomado en el área) y el activismo ecológico. Agricultor comprometido y humanista, conjuga el arte, la educación y la sostenibilidad en su visión integral del desarrollo social.
Publica un artículo
Comparte tu voz con nuestra comunidad. Publica tus artículos en nuestra revista y conecta con lectores apasionados por la cultura, arte y literatura.
ENVIAR ARTÍCULOSuscríbete a nuestro Boletín
Recibe en tu correo nuestros últimos artículos, reseñas y escritos de nuestros colaboradores.








