“La presión por ser uno mismo produce ansiedad y agotamiento.”
El sujeto narcisista solo percibe el mundo en las matizaciones de sí mismo. La consecuencia fatal de ello es que el otro desaparece.
Por: José Daniel Figuera
El sujeto neoliberal no solo se somete a una disciplina externa, sino que se obliga a sí mismo a un proceso constante de optimización. Según Han, “el yo no se ve sometido a una instancia de dominio exterior, sino que se explota voluntariamente en nombre del éxito.” Esto genera una paradoja: cuanto más busca su propia identidad, más se ajusta a los mecanismos del rendimiento y la competencia. En este contexto, la autenticidad no libera, sino que encadena al individuo a una forma de control más sofisticada.
El problema de fondo es que la autenticidad se concibe en términos individuales, lo que impide la creación de vínculos sólidos con los demás.
El resultado es un sujeto atrapado en una lógica de rendimiento sin fin.
Esta fatiga no es solo física, sino también psíquica. “La presión por ser uno mismo produce ansiedad y agotamiento.” La idea de que cada individuo debe construirse de manera única y sobresalir del resto genera una carga insoportable. La supuesta liberación que prometía la autenticidad neoliberal se convierte, así, en una forma de opresión más sofisticada.
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