“«Betra er seint en aldrei» (Mejor tarde que nunca)” Proverbio islandés.
El sistema de bienestar social es otro de los puntos a favor de vivir en este país. Como expatriado, disfruté de acceso a atención médica de alta calidad y educación gratuita. La inversión del gobierno en la educación se refleja en las oportunidades de desarrollo personal y profesional que tienen los residentes, incluidos los extranjeros. Asistir a cursos y talleres, aprender el idioma local y sumergirme en la cultura fue un proceso enriquecedor.
Sin embargo, no todo es fácil. Adaptarse al clima puede ser un desafío. Los inviernos son largos y oscuros, y la falta de luz solar puede afectar el estado de ánimo. Afortunadamente, las comunidades suecas tienen estrategias para contrarrestar esto, como eventos sociales en interiores y actividades al aire libre. La cultura del “friluftsliv” (vida al aire libre) es esencial aquí, y participar en actividades como esquí, senderismo y saunas ha sido una forma maravillosa de integrarme y hacer amigos.
Otro aspecto a tener en cuenta es la barrera del idioma. Aunque el inglés es ampliamente hablado, aprender sueco ha sido crucial para mi integración. Las oportunidades para aprender el idioma local están disponibles a través de programas comunitarios y cursos en línea, lo que facilita la adaptación a la vida cotidiana y la conexión con la comunidad local.
En resumen, ser expatriado en Islandia ha sido una experiencia transformadora. He disfrutado de un entorno laboral equilibrado, acceso a servicios de calidad y la posibilidad de explorar una cultura rica y diversa. Si estás considerando esta aventura, te animo a que lo hagas; las oportunidades son abundantes y las experiencias memorables te esperan en cada esquina.
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