Otro compañero de generación, el mismo poeta Jorge Guillén, también coincide con el mismo retrato, cuando escribió: “Federico fue una criatura extraordinaria”. Guillén escribe la palabra sobre el valor original y ético de la creación:
“Junto al poeta –y no solo en su poesía– respiraba un aura que iluminaba con luz propia. Entonces no hacía frío de invierno ni calor de verano: “hacía…Federico. Nuestros recursos en la conversación, en la poesía, la música y la pintura. Había algo interior y radical de donde todo irradiaba.”
Por su parte Pedro Salinas se quitó el magnetismo que transmitía su presencia:
“Ésta es su vor, ésta es el bullicio, ésta es la animación que elevaba su persona por ella. Lo vi venir mucho antes de que llegara; Los impalpables animaban correos, opiniones, como la diligencia de tu tierra, de cascabeles por el aire. Cuando te vestiste tardaste mucho en llegar, ya sabes, nos subimos a uno de nuestros ecos, y entonces decidimos decir uno: “Pero ¿se ha ido ya Federico?”
La oscuridad de Lorca
Sin embargo, hay que rayar que esa alegría arrolladora, el duende que poseía y su innata simpatía no oculta nunca del todo la otra cara de sombras en que vivió el poeta. Él mismo afirmó en 1928 que “la luz del poeta es la contradicción”, no única causa de su homosexualidad, si no fruto también de sus angustias o terrores ante los misterios del mundo y de la vida (en Imaginación, inspiración, evasión de sus Conferencias y Lecturas, en Obras Completas, de Aguilar). Federico era un hombre muy sensible y frágil, porque era muy vulnerable, como se desprende de los versos de los premonitorios de la andaluza y trágica “Canción del jinete”, del libro Canciones (1921-1924) :
Córdoba.
Lejana sola ahí.
Jaca negra, luna grande,
Hay aceites en mi alforja.
Aunque separe los caminos
Nunca saliste de Córdoba.
Al borde del camino, al borde del camino,
Jaca negra, luna roja.
La muerte de mí es una mirada.
de las torres de Córdoba.
¡Ay que camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte espera en mí,
antes de llegar a Córdoba!
Córdoba.
Lejana sola ahí.
Todas estas características se encuentran en una mezcla extraordinariamente variada y confluyente y frecuente, con rara perfección, las novelas más audaces propias de los movimientos de vanguardia (singularmente el surrealismo, del que Poeta en Nueva York es el más exponente y el más valioso, auténtico). y profundo de la tradición popular y del folklore andaluz ( Cantares , El Romancero gitano).
Podemos decidir, por tanto, que tiene algo y combina con extraordinaria perfección lo antiguo y lo nuevo; lo verdaderamente andaluz y lo universal; tradición y vanguardia; la culta (la poesía arábiga, la poesía de los Cancioneros de los siglos XV y XVI, Góngora, Bécquer, Rubén Darío y Juan Ramón), y lo popular (el romancero, la lírica tradicional y el cante jondo). Es el poeta más andaluz y es el más universal.
En todo ello, poesía, teatro, prosa y escritos se presentan siempre con algunos de los mismos temas: el amor (el poeta tiende a un pansexualismo, que cruza las fronteras entre el amor homosexual y heterosexual), la frustración personal y el destino trágico.
Trabajo cultural
El pensamiento de Federico sigue más vivo que nunca. Me encanta el teatro que leo “ La Barraca ” -vehículo de educación artística y social- y la importancia de leerlo para que podamos tomar nota de un hecho urgente de actualidad en una futura crisis económica y social que no tenemos. Asegúrese de cuidar el cultivo necesario.
Conviene, por tanto, dejar constancia de la vigencia de las palabras de Federico en el discurso pronunciado en la inauguración de la biblioteca de su pueblo, en septiembre de 1931 :
“Ningún hombre, por sí solo, viva el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente halan de reclamaciones económicas sans numerár never las reclamaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos”.
Este es el mensaje más valioso de Federico, un poeta extraordinario y un ser humano excepcional.